Males estructurales de la caficultura nacional

////Males estructurales de la caficultura nacional
Males estructurales de la caficultura nacional2018-04-25T14:13:41+00:00

LOS MALES ESTRUCTURALES DE LA CAFICULTURA.

Hablando de los males del gremio cafetero, en medio de la censurable administración de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia-FNC y el abandono del Gobierno Nacional al campo colombiano, vemos como se desgrana la producción alcanzada hace tan solo dos años y que fue conquistada por medio de los programas de renovación de la caficultura colombiana puestos en marcha hace poco más de un lustro y solicitados por la anterior presidencia al gremio cafetero (Congresos Cafeteros 2006 y 2007)

En la actualidad se observa una dirigencia con gerentes auxiliares ya pensionados (o en edad de pensión) en un país exánime por el desempleo, con salarios escandalosos pero que siguen con sus ideas obsoletas y alejadas del management actual, con mañas de estilo gerencial coercitivo y su mal ejemplo de cómo se administra una entidad en contravía a los deseos del propio gerente de la Federación, permitiendo así, la salida de funcionarios jóvenes  capacitados con buenas ideas de investigación y mejora.

Un cambio en organizaciones de alto perfil empresarial implica llamados a pensiones anticipadas en cargos gerenciales; en la FNC  por el contrario, “el cambio” y “el revolcón” fue nombrar gerentes a personas con de más 60 años y más de 30 años en la entidad, con una rigidez en el pensamiento que no brinda ninguna oportunidad real de nuevos horizontes y los perfiles más idóneos para cargos directivos salen de la entidad por obvias razones de impotencia y malestar (o son llevados al olvido en la misma entidad).

Se tenía una meta a inicios del año pasado, de producir 20 millones de sacos de café para el 2020, sin explicación alguna se rebajó la meta a 17 millones de sacos evidenciando una total ausencia de visión estratégica, sin embargo, desde ya, es claro que la meta de 17 millones para el 2020 tampoco es viable (exceptuando la lotería que representa un fenómeno del niño, que siempre incrementa la producción del café en Colombia en un 10 a 15%), lo cual demuestra una vez más la desconexión con la realidad de entidad.

Es evidente para cualquier neófito en temas cafeteros, que la sostenibilidad de la entidad va ligada a la mayor producción de café, para fortalecer las finanzas del Fondo Nacional del Café vía exportación de café y la misma supervivencia del caficultor: a mayor productividad, hay mayor rentabilidad, pero también es claro que hoy la supervivencia de la entidad depende de un tercero, lamentablemente el aumento de producción sólo va a ocurrir si se  incrementa el área de café sembrado en Colombia por acción de nuevos inversionistas y no por la idoneidad de manejo en la parte agronómica de la FNC; es más si se continua con
la actual forma de dirigir ya sabemos que ni siquiera los 14,5 millones actuales  se van a lograr en el 2020.

Para seguir en penurias, la FNC crea recientemente un mal llamado «Código de Ética», el cual exigió el gobierno nacional para el manejo transparente de Fondo Nacional del Café, a fin de que por parte de las directivas de la Federación se demostrase el manejo sagrado de dichos dineros, pero que de forma perversa en dicho código se transfiere a los productores y a los empleados del más bajo nivel dichas responsabilidades, haciéndoles “encargados” y responsables de las falencias y problemas estratégicos del gremio, todo lo anterior como síntomas palpables de la urgencia de reestructurar la forma de hacer las cosas en esta entidad.

Por contera, jamás se habían violado tantos derechos laborales de los trabajadores de la entidad, el desánimo y deplorable clima laboral es palpable por la inexistente política de prosperidad y bienestar laboral; por otro lado la  Federación posee un pequeño sindicato de base que sólo vive por «salvar las apariencias» de la empresa ante clientes en el extranjero que son exigentes en el tema laboral y que no comprarían café si no se demostrara que hay organizaciones laborales sindicales en dicha empresa. Los sindicatos tienen buena parte de las respuestas para solucionar la crisis pues conocen los errores al interior de la FNC, pero son expulsados en todas las instancias de la entidad; como ejemplo de ese aislamiento, el nuevo Gerente con tres años en el cargo, nunca se ha reunido con la dirigencia sindical para repensar en mejores caminos administrativos y gremiales.  

Hogaño, ya en el año 2018, “revisando papeles” encontramos un editorial de prensa, escrito hace 5 años, hablando de «la peor crisis del sector»;  sin embargo el presente es aún más deplorable, lo decimos como empleados y como cafeteros (que en buena parte lo son los propios sindicalistas), esta crisis es invisibilizada por la producción que se logró incrementar con la política agronómica de finales de la década pasada y se oculta también por el precio externo del café que hoy se tiene, que si bien es malo, no alcanza los precios lamentables en el momento de los paros cafeteros. 

Deseamos transcribir el texto del periódico La República aunque vemos que los problemas cada día son más graves.

EDITORIAL LA REPÚBLICA | PUBLICADO EL 24 DE FEBRERO DE 2013.

La actual crisis del sector cafetero, la peor en cerca de 40 años, hace rato dejó de ser un tema coyuntural y únicamente de baja producción o revaluación.

Los males que atacan al renglón son estructurales y sus soluciones van más allá de retornar a cosechas de dos dígitos o de subsidios del Gobierno. Estos pasan, según analistas económicos consultados, por la baja productividad por hectárea, falta de innovación, una institucionalidad que debe migrar al libre mercado y problemas graves en falta de empresarismo y en relevos generacionales, temas que sin duda deberá revisar la comisión de expertos que anunció el presidente Juan Manuel Santos para el sector. 

1.       BAJA PRODUCTIVIDAD POR HECTÁREA

Es citado como el mayor problema de la caficultura. Mientras en el país la productividad promedio oscila entre 6 y 9 cargas por hectárea, en Brasil es de 25 y en Costa Rica, 14. Esto hace costosa la actividad y poco rentable. Es para muchos el comienzo de los males porque se empieza a depender de subsidios del Gobierno. El gremio ha trabajado en aumentar las áreas resistentes a roya y los árboles sembrados por hectárea. 

2.       INSTITUCIONALIDAD REZAGADA E INFLEXIBLE

Aquí coinciden expertos consultados. Consideran que la institucionalidad, cuestionada por sobre regular el mercado e impedir la libre competencia, debe adaptarse a las nuevas
condiciones y eso supone una mayor flexibilidad. En este aspecto, Fedecafé ha dicho que los
controles buscan garantizar ante el mercado la caracterización del café suave. 

3.       POCA INNOVACIÓN GREMIAL Y COMERCIAL

La falta de transformación institucional e innovación para entrar a nuevos mercados ha sido catalogado como el gran vacío de la Federación Nacional de Cafeteros. Hay un rezago en materia de comercialización y ha faltado, a juicio de algunos, estimular a los cultivadores para que entren a mercados con valor o a eslabones más avanzados de la cadena. Desde hace 10 años se ha hecho énfasis en cafés especiales. 

4.       NO HAY RELEVO GENERACIONAL EN EL SECTOR.

El tema lo tiene identificado la Federación y el asunto pasa porque la edad promedio en la caficultura es de 55 años. La problemática radica en que el sector no estaría recibiendo lo que aportan las nuevas generaciones en términos de conocimiento y no se garantizaría la
permanencia del renglón. El gremio ha venido trabajando en programas para incentivar los jóvenes rurales…

Lo cierto es que no hay protección real ante una caída de precios pues el Fondo Nacional del Café no tiene ningún ahorro y si el día de mañana hay una crisis de precios o de afectación por clima nadie sabe en la FNC qué camino tomar.

Preguntamos a las instancias directivas de la FNC: ¿para dónde va este
barco?… ¿lo saben?