Importancia de los sindicatos para la caficultura

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Importancia de los sindicatos para la caficultura2017-11-02T15:22:17+00:00

POR QUE SON NECESARIOS LOS SINDICATOS EN LA CAFICULTURA

Gracias a las luchas sindicales es que hoy en día los trabajadores urbanos y rurales con contratos formales de trabajo gozan de derechos que no tenían, por mencionar algunos: la jornada laboral de ocho (8) horas diarias, vacaciones, prestaciones sociales, seguridad social, educación mínima, las mujeres trabajadoras tienen garantías a la maternidad y muchos otros logros.

Lo anterior sin embargo no se refleja plenamente en la caficultura de Colombia, debido a que en buena parte de dicha población los ingresos de los caficultores son muy bajos y no les permiten, así deseen, mejorar las condiciones de contratación (esto sólo sería viable con subvenciones del estado), máxime cuando el 70% de la población trabajadora en fincas cafeteras son precisamente caficultores que venden su mano de obra cuando en la propia finca ya han cubierto sus necesidades de trabajo.

Esta lucha por mejorar la condición de vida de los caficultores y los trabajadores en la industria cafetera requiere de sindicatos fuertes, para conquistas sociales ante el capital y el estado y así lograr mejores condiciones para la clase obrera de la cadena; sin embargo y a pesar de que los sindicatos tienen la experticia y el conocimiento para apoyar a los caficultores en esas luchas son marginados de los escenarios donde deberían estar apoyándoles (a manera de ejemplo, sindicalistas expulsados del Foro Internacional del Café).

Logros por la unión entre los trabajadores y los pequeños accionistas de empresas con o sin ánimo de lucro han sido comunes en otras latitudes, para ello se requiere del establecimiento de estructuras sociales innovadoras, como los “comités de empresa” en y diversos “pactos sociales”, como los concertados en Irlanda e Italia con el fin de elevar la productividad, contener la inflación y reducir el desempleo entre sindicalistas y propietarios, con la participación del estado para reglar las relaciones y lo convenido.

En el sector cafetero colombiano, el sindicalismo es prácticamente inexistente, debido a una política de persecución laboral de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia-FNC y nos atrevemos a decir que lo poco que queda es por conservar las apariencias de ser una entidad respetuosa de los derechos humanos y no poner en riesgo las certificaciones, que representan más del 10% del ingreso total de la cosecha cafetera.

Desprevenidamente se podría decir que la disminución de la sindicación es un resultado normal de la globalización, es preciso aclarar que en algunos países en vías en desarrollo y en otros altamente industrializados, la reducción se debe a la modificación de la composición de la mano de obra, como consecuencia de la adopción de las nuevas tecnologías donde los trabajadores ven mejor futuro laboral como independientes que como empleados (de esta forma el porcentaje de asalariados con respecto a la fuerza de trabajo total se ha reducido en forma considerable) y reformas que han suprimido la prestación de asistencia médica por los sindicatos (caso contrario al fenómeno aberrante de contratos sindicales que existe en Colombia)

DIÁLOGO SINCERO CON LOS TRABAJADORES DE LA CADENA DEL CAFÉ

Las normas internacionales del trabajo relativas al diálogo social entre trabajadores y patrono comprenden la Recomendación sobre la consulta y la colaboración entre empleadores y trabajadores en el ámbito de la empresa (Núm. 94) y la Recomendación sobre las comunicaciones entre la dirección y los trabajadores dentro de la empresa (Núm. 129). Asimismo, muchos de los convenios y recomendaciones de la OIT contienen disposiciones que apoyan el diálogo social al exigir la celebración de consultas con las organizaciones representativas de empleadores y de trabajadores; todas ellas lamentablemente desatendidas por la clase directiva de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, quizá por desconocimiento o quizá por mala fe hacia los empleados.

La gerencia actual de la FNC menciona de forma sórdida que el sindicato ponen en riesgo la economía de la empresa según lo comentaba un caficultor de Santander, pero es obvio que no son los trabajadores de base los que por sus sueldos y decisiones administrativas ponen en riesgo a una entidad¸ no son sus míseros salarios sino los altos sueldos directivos (protegidos convenientemente por cláusulas de privacidad) los que verdaderamente en un futuro pueden poner en riesgo a la entidad, es apenas natural que los directivos desvíen el foco de atención sobre sus propios salarios y fallos gerenciales hacia aquellos que no determinan el futuro de una empresa, como es el caso de los sindicatos.

Esta la falta de diálogo sincero se da especialmente en la fábrica Buencafé Liofilizado de Colombia, la cual obtiene ingresos multimillonarios según se registra en los diferentes medios de comunicación o en sus balances ante la contraloría general (es un activo del estado administrado por la FNC), pero a pesar de ello existen trabajadores en dicha fábrica que se ganan el salario mínimo o salarios muy cercanos al mínimo y lo peor es que dichas utilidades tampoco llegan a los caficultores de forma directa.

Sin embargo, desde el punto de vista propositivo es claro que si en la FNC o en cualquier entidad existen verdaderos líderes y regentan con principios éticos, lo primero que harían es llamar a sus empleados de base para de forma conjunta buscar un mejor futuro para la empresa, entablar un diálogo de sugerencias y de acuerdos, pero ese es el camino difícil, el que requiere tiempo y dirigentes con talante de estadista y don de liderazgo (a propósito llevamos ya casi tres años del nuevo Gerente y no hemos tenido una sola reunión de trabajo con el Sindicato), mientras que el camino fácil es no dialogar con los trabajadores e imponer reglamentos oscuros e ilegales.

Se concluye entonces que el diálogo social regula tanto los derechos como los deberes de los trabajadores y los empleadores, esto ocurre cuando el sindicato es reconocido, respetado y consultado por el patrono

PRODUCCIÓN SOCIALMENTE RESPONSABLE

Los sindicatos son importantes para la democracia, en el entendido que la democracia es el poder del pueblo, de todos y cada uno de los integrantes de una sociedad por igual, los sindicatos son instituciones que permiten distribuir la riqueza de manera eficiente y permiten superar las injusticias y exclusiones sociales, esto se logra por medio de una producción responsable con los seres humanos que hacen parte del sistema productivo.

En el ámbito laboral, la producción socialmente responsable está enmarcada en normas internacionales como son el Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación (Num. 87 del a OIT) el Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, (Num. 98), el Convenio sobre los representantes de los trabajadores (núm. 135); la Recomendación sobre los representantes de los trabajadores (Núm. 143), y la Recomendación sobre la negociación colectiva (Núm. 163).

Hablando nuevamente del tema puntual de la FNC, se tiene que, más del 50% de los trabajadores que laboran actualmente en Buencafé, están bajo la modalidad de subcontratación; nos preguntamos, ¿Qué sería de las ventas de dicha fábrica si este Sindicato hubiera asumido el papel de denuncia ante los clientes del café de dicha factoría, sobre las violaciones documentadas del derecho de asociación entre otras perversiones que actualmente se dan en la empresa?…el resultado sería nefasto. Pero este sindicato ha sido conciliador, ha sido paciente en la denuncia, pero nos están retando cada día más a subir al tinglado y velar por el cumplimiento del artículo 220 del Código del Trabajo, que obliga a  los sindicatos a: “actuar como parte en los juicios o reclamaciones, de carácter judicial o administrativo, que tengan por objeto denunciar prácticas desleales, en general asumir la representación del interés social comprometido por la inobservancia de las leyes de protección establecidas en de sus afiliados, conjunta o separadamente de los servicios estatales respectivos”.

EL DERECHO COLECTIVO EN EL GREMIO CAFETERO

El derecho colectivo en Colombia se fundamenta en convenios ratificados del estado con la OIT, en tal sentido, menciona el abogado Jorge Sánchez que “las leyes sociales son el termómetro que marca el nivel de lucha de las clases”, en Colombia son bajos los logros de los campesinos y la clase obrera trabajadora, hoy los caficultores tienen un promedio de edad cercano a los 60 años, una mediana de tamaño de propiedad de menos de una hectárea, la salud de los caficultores al servicio del enriquecimiento de fondos de capital invertidos en la salud y las pensiones, es decir nacer, crecer y morir por parte de los caficultores son negocios rentables de los capitalistas del  país.

Se les ha dicho a algunos de ellos, aquellos caficultores que cuestionan las finanzas de la empresa, que son los sindicatos parte del problema, y le ocultan la realidad: el valor de la convención colectiva es el 0,03% del ingreso cafetero…esta frase repetida por parte de algunos dirigentes (hacemos la salvedad que no lo hacen todos, pues en algunos de ellos, se observa el talante ético propio del cargo que regentan) tiene como fin el aprovecharse de la baja profundización de conocimientos de la población trabajadora y de que llevamos décadas de propaganda al servicio de los capitalistas, de que los sindicatos no son buenos para la economía (radio, prensa, y recientemente como la cruzada de RCN y Caracol); ese modelo ha llevado el encargo de convencer a la población en general, que “la miseria, el atraso y el desempleo es por la clase trabajadora y no por los dirigentes, debido a que los primeros gozan de excesos de garantías”, hasta el punto de ver trabajadores hablando mal de las organizaciones de trabajadores como los sindicatos.

La razón de que algunos sindicatos no presenten pliegos se debe en buena medida a tratar con una dirigencia intransigente y poco respetuosa de los derechos laborales; en aquellas que al menos este precepto se cumple se corre el riesgo de llegar a un tribunal de arbitramento por medio de un contra-pliego  de los dueños del capital (no contemplado por las normas de la OIT pero si en Colombia), de forma tal que ejemplos como el de Indupalma son excepcionales en este país, no es común encontrar un gerente  afirmando al cierre del proceso de una convención firmada para diez años con el sindicato de dicho sector que “lo logrado consolida un proceso de relaciones armónicas que han demostrado a sus trabajadores y a la región que si todos nos unimos alrededor de un proceso común, todos ganamos”

REFLEXIÓN PARA LOS CAFICULTORES COLOMBIANOS

El mensaje final es que la relación costo beneficio de tener un sindicato en el gremio cafetero tiende al infinito de forma literal, a cambio de un costo pírrico la FNC se da el lujo de hablar de responsabilidad empresarial laboral ante las certificadoras y los clientes del café colombiano; pero más allá del tema netamente económico, LA IMPORTANCIA MÁS GRANDE DEL SINDICALISMO EN EL GREMIO Y LA INDUSTRIA SIGUE SIN SER APROVECHADA y es construir con las bases sindicales estrategias en la lucha social conjunta de trabajadores y caficultores hacia una mejor Colombia rural, especialmente cuando unos y otros son en su gran mayoría proletarios, y a la vez, convertir al sindicalismo un veedor natural y propositivo del accionar de los directivos empresariales.